El Niño expone una vulnerabilidad en la cadena de Vaca Muerta
El fenómeno climático El Niño 2026/27 podría generar tensiones en una cadena logística clave para el desarrollo de Vaca Muerta: el traslado de arena silícea utilizada en las operaciones de fractura hidráulica.
Un informe elaborado por Roberto Lino Blanco, consultor especializado en desarrollo de negocios, logística y análisis regulatorio del sector Oil & Gas, advierte que las condiciones climáticas previstas para el próximo verano podrían poner a prueba la infraestructura que conecta las canteras del Litoral con los yacimientos de la Cuenca Neuquina.
El documento cita proyecciones de la NOAA y del Servicio Meteorológico Nacional y señala que el período de mayor impacto para Argentina podría ubicarse entre noviembre y febrero.
Entre Ríos concentra gran parte del abastecimiento
El principal punto de vulnerabilidad está en el origen de la arena. Las cifras citadas en el informe ubican entre 70% y 80% la participación de Entre Ríos en el abastecimiento nacional de arena silícea para fractura, mientras que la estimación del propio consultor supera el 80%.
Las arenas de cercanía desarrolladas por las propias operadoras representan, según el informe, no más del 14% del consumo total de la cuenca.
La importancia de las canteras de Ibicuy y Diamante está relacionada con la pureza y esfericidad del material, características que explican por qué las operadoras continúan utilizando este origen pese a la distancia que deben recorrer hasta Vaca Muerta.
La humedad suma presión al sistema
El material extraído pasa por una planta de lavado y sale con aproximadamente 12% de humedad. El drenaje y el tiempo que permanece en los acopios influyen directamente sobre el momento en que puede ser despachado.
Una mayor humedad también puede aumentar el consumo energético de las plantas de secado y reducir su capacidad diaria, justo cuando la demanda de arena continúa creciendo.
Una logística que ya funciona con tiempos más largos
Cada pozo no convencional requiere entre 11.000 y 15.000 toneladas de arena, mientras que más del 70% del valor final del producto puesto en boca de pozo corresponde a la logística.
Actualmente circulan por el corredor entre 2.000 y 3.000 camiones diarios, con una flota dedicada estimada entre 4.000 y 4.300 unidades.
El recorrido entre las canteras entrerrianas y los yacimientos neuquinos debería completarse en aproximadamente 48 horas, pero actualmente demanda entre 70 y 75 horas debido a demoras operativas, infraestructura y condiciones climáticas.
Las rutas son parte del problema
Una de las principales vías de salida de la arena de Ibicuy es la Ruta Provincial 45, que conecta con la Ruta Nacional 12.
El informe menciona más de 350 camiones batea diarios sobre ese corredor y señala que la ruta fue intervenida en 2024 mediante un plan de bacheo de casi $5.000 millones. Una eventual repavimentación integral requeriría una inversión privada estimada entre US$40 millones y US$50 millones, recuperable mediante peajes al transporte pesado.
A esto se suma una red secundaria de aproximadamente 780 kilómetros en el departamento Islas del Ibicuy, donde se realizan trabajos de alteo para reducir el riesgo de cortes durante períodos de lluvias intensas.
La demanda de arena seguirá creciendo
El escenario se vuelve más exigente por el aumento previsto de la actividad de fractura.
Según el informe, el consumo de arena pasó de aproximadamente 5,5 millones de toneladas en 2025 y podría llegar a 8,4 millones en 2027, 9 millones en 2028 y alrededor de 12 millones hacia 2030.
En paralelo, las etapas de fractura podrían pasar de unas 25.000 en 2025 a entre 30.000 y 35.000 durante los próximos dos años.
La combinación de mayor demanda y menor margen logístico aumenta la exposición del sistema ante cualquier interrupción.
La alternativa de la “Ruta de la Arena”
Como solución estructural, el informe propone analizar un esquema de transporte por vía marítima mediante un buque granelero de cabotaje, con salida desde el área de Campana y llegada al nodo San Antonio, en Río Negro.
Desde allí, la arena recorrería entre 600 y 700 kilómetros hasta Añelo, menos de la mitad de los aproximadamente 1.300 kilómetros actuales por vía terrestre.
La propuesta, denominada “Ruta de la Arena”, contempla un corredor dedicado con estándares de operación para todo tipo de condiciones climáticas.
Sin embargo, el propio informe advierte que esta alternativa no estaría disponible para enero de 2027 y constituye una respuesta de largo plazo.
Qué medidas se plantean para el corto plazo
Frente al riesgo climático del próximo verano, el informe propone concentrarse en la infraestructura existente.
Entre las medidas planteadas aparecen:
Mejorar la compactación y preparación de las playas de acopio.
Optimizar pendientes y drenajes.
Separar la arena según antigüedad.
Medir sistemáticamente la humedad durante la carga.
Crear un stock de seguridad en la Cuenca Neuquina.
Revisar contractualmente los tiempos de espera y las condiciones de fuerza mayor.
La capacidad actual de almacenamiento en Añelo ronda las 200.000 toneladas, frente a un consumo mensual cercano a 700.000 toneladas. Eso representa aproximadamente ocho o nueve días de operación.
El stock puede funcionar como amortiguador, pero no elimina el riesgo de una interrupción prolongada.
La logística se convierte en un factor estratégico
El crecimiento de Vaca Muerta está llevando la discusión hacia un nuevo punto: no alcanza con aumentar la cantidad de pozos y etapas de fractura si la cadena logística no puede acompañar ese ritmo.
El abastecimiento de arena conecta canteras, rutas, camiones, acopios, plantas de procesamiento y yacimientos, por lo que una interrupción en cualquiera de esos puntos puede impactar sobre toda la operación.
Con una demanda creciente y una infraestructura que ya trabaja con tiempos superiores a los previstos, el desafío pasa por anticipar los posibles impactos climáticos y construir alternativas que reduzcan la dependencia de un único corredor logístico.





