El puerto que empieza a mirar hacia Vaca Muerta
El Puerto de San Antonio Este atraviesa una nueva etapa de actividad vinculada al desarrollo energético de Río Negro.
El 17 de septiembre finalizó la descarga de 3.340 caños de 36 pulgadas que llegaron desde India a bordo del buque Turbo S. Se trata del segundo embarque previsto para la construcción del San Matías Pipeline, el gasoducto que conectará la producción de Vaca Muerta con la costa rionegrina.
La operación demandó apenas 53 horas, frente a una estimación inicial de aproximadamente seis días. Los materiales fueron trasladados posteriormente a la zona de acopio ampliada del puerto.
Doce buques y una nueva escala de operaciones
El Turbo S forma parte de un programa de 12 buques que transportarán desde India los caños necesarios para esta etapa de la obra.
Los próximos arribos están previstos para el 2 y el 10 de octubre, mientras que el cronograma continuará durante los próximos meses.
Con los dos primeros embarques, San Antonio Este ya recibió 6.827 tubos destinados al proyecto.
El puerto cuenta además con una superficie de aproximadamente 18 hectáreas destinada al acopio de los materiales que llegan para la obra.
Del puerto a la obra
Los caños no permanecen indefinidamente en la terminal.
Una vez finalizada la etapa de acopio, serán trasladados en camiones hacia distintos puntos próximos a la traza del gasoducto, donde comenzarán las etapas de tendido, colocación y soldadura.
Ese proceso genera una cadena logística que involucra distintas actividades: operaciones portuarias, almacenamiento, transporte terrestre, movimiento de cargas y servicios asociados a la obra.
El propio municipio de San Antonio Oeste destacó la participación de trabajadores, empresas, transportistas y prestadores de servicios locales en las operaciones portuarias.
Una infraestructura que conecta dos territorios energéticos
El San Matías Pipeline tendrá aproximadamente 472 kilómetros y una capacidad de transporte de hasta 27 millones de metros cúbicos diarios de gas.
Su función será conectar la producción de Vaca Muerta con la costa de Río Negro y abastecer las futuras unidades flotantes de licuefacción previstas para el proyecto de GNL en el Golfo San Matías.
De esta manera, la infraestructura energética empieza a generar una conexión física entre la zona productiva de Neuquén y la costa atlántica rionegrina.
La oportunidad para la cadena de proveedores
El movimiento de los caños permite observar algo que muchas veces queda detrás de los grandes anuncios energéticos: cada obra de infraestructura necesita una red de empresas que haga posible su ejecución.
Transporte, almacenamiento, mantenimiento de equipos, servicios portuarios, movimiento de cargas, logística, construcción, seguridad y otros servicios pueden formar parte de esa cadena.
Para Río Negro, el desafío también pasa por consolidar capacidades locales que puedan acompañar una actividad que tendrá continuidad mientras avance el proyecto.
Los sucesivos embarques previstos hasta abril permiten anticipar que el movimiento en San Antonio Este no será una operación aislada, sino parte de un proceso de mayor escala.
Vaca Muerta también se está expandiendo hacia el mar
El desarrollo de Vaca Muerta está generando infraestructura cada vez más alejada de los propios yacimientos.
El petróleo y el gas requieren rutas, oleoductos, gasoductos, plantas, terminales, puertos y sistemas logísticos capaces de conectar la producción con los mercados.
En ese proceso, San Antonio Este comienza a ocupar un lugar dentro de la nueva cadena energética vinculada a Vaca Muerta y al desarrollo del GNL en Río Negro.
La llegada de los primeros miles de caños es, en ese sentido, una imagen concreta de cómo esa transformación empieza a materializarse sobre el territorio.





