Vaca Muerta empieza a medir mejor el metano: por qué el dato gana importancia para la industria
El crecimiento de Vaca Muerta no solamente está aumentando la producción de petróleo y gas. También está llevando a la industria a desarrollar nuevas capacidades para medir con mayor precisión los impactos asociados a una operación que crece en escala.
Uno de los focos actuales está puesto en el metano, un componente central del gas natural cuya detección, medición y reducción se convirtió en un tema cada vez más relevante para la industria energética.
En este contexto, Neuquén está fortaleciendo sus recursos técnicos para mejorar la capacidad de medición y avanzar en estrategias destinadas a reducir las emisiones de metano asociadas a la actividad hidrocarburífera. El tema aparece entre las novedades actuales del Ministerio de Energía y Recursos Naturales de la provincia.
Medir para poder reducir
La primera cuestión detrás de cualquier estrategia de reducción de emisiones es contar con información confiable.
En una industria que opera sobre cientos de pozos, instalaciones, ductos, plantas y equipos, identificar dónde pueden producirse emisiones y cuantificar su magnitud requiere capacidades técnicas específicas.
Por eso, el desarrollo de herramientas de medición tiene una importancia que va más allá del control ambiental.
Permite generar información para conocer mejor cómo funciona una operación, detectar posibles pérdidas y establecer dónde resulta necesario intervenir.
Neuquén viene incorporando este enfoque dentro de su agenda vinculada con Vaca Muerta. El Ministerio de Energía también informó iniciativas relacionadas con la medición de la huella de carbono dentro del programa Vaca Muerta Metano Near Zero.
El metano entra en una nueva etapa de control
El desarrollo de Vaca Muerta modificó rápidamente la escala de la producción de gas de la Cuenca Neuquina.
Ese crecimiento también cambió las necesidades de infraestructura y regulación.
Documentos regulatorios nacionales ya describen como un cambio estructural el crecimiento de la producción de gas no convencional proveniente de Vaca Muerta y su impacto sobre el sistema energético argentino.
En ese contexto, la medición de emisiones comienza a formar parte de una agenda más amplia que incluye producción, transporte, procesamiento y exportación.
No se trata solamente de saber cuánto gas se produce.
También empieza a importar cómo se produce, cómo se controla y qué información existe sobre el proceso.
¿Por qué importa para el gas argentino?
El tema adquiere una dimensión adicional cuando se observa el objetivo de convertir a Vaca Muerta en una fuente creciente de abastecimiento y exportaciones.
Argentina está desarrollando infraestructura para transportar mayores volúmenes de gas desde la Cuenca Neuquina hacia otras regiones.
TGN, por ejemplo, presentó recientemente el proyecto del Gasoducto Manuel Belgrano, que contempla 753 kilómetros de gasoducto entre Tratayén y La Carlota, una nueva planta compresora en Neuquén y ampliaciones de su sistema por una inversión integral estimada en unos US$ 2.200 millones. El objetivo declarado es ampliar la capacidad para llevar gas de Vaca Muerta hacia el centro, norte y litoral y favorecer nuevos mercados de exportación.
Al mismo tiempo, la provincia trabaja para ampliar las posibilidades de comercialización internacional del gas.
En ese escenario, contar con información cada vez más precisa sobre las emisiones puede convertirse en un componente relevante para las empresas que participan de toda la cadena.
Tecnología, medición y nuevos servicios
Para el ecosistema empresarial de Vaca Muerta, esta transformación también genera una nueva demanda.
Medir emisiones requiere sensores, equipos, sistemas de monitoreo, análisis de datos, servicios especializados, mantenimiento, certificaciones y profesionales capacitados.
Es decir, detrás de una política de reducción de emisiones aparece también una cadena de proveedores tecnológicos y de servicios.
Esto abre un espacio para empresas que puedan desarrollar soluciones destinadas a detectar pérdidas, monitorear instalaciones, procesar información y mejorar la eficiencia de las operaciones.
La evolución del sector energético no solamente genera demanda de perforación, transporte o infraestructura.
También genera demanda de datos y tecnología para controlar mejor lo que ocurre dentro de cada operación.
Un desafío que acompaña el crecimiento
Vaca Muerta está entrando en una etapa donde la discusión energética empieza a ser más amplia.
La producción sigue creciendo, se proyectan nuevas inversiones en infraestructura y aparecen nuevos mercados para el petróleo y el gas.
Pero a medida que aumenta la escala también crece la necesidad de contar con mejores sistemas de medición y control.
El metano es un ejemplo concreto de esa transformación.
Neuquén ya está incorporando capacidades técnicas para medirlo y avanzar en su reducción. El desafío para la industria será convertir esa información en mejores prácticas operativas, tecnología y decisiones basadas en datos.
Porque la próxima etapa de Vaca Muerta no estará definida solamente por cuánto produce, sino también por la capacidad de medir, controlar y hacer más eficiente todo lo que ocurre alrededor de esa producción.





