Vaca Muerta empieza a generar negocios más allá de los yacimientos
El crecimiento de Vaca Muerta ya no transforma únicamente las áreas productivas de Neuquén. La expansión de oleoductos, terminales e infraestructura asociada está llevando parte de esa dinámica hacia nuevos puntos de la Patagonia.
Uno de ellos es Punta Colorada, en Río Negro, donde el avance del nuevo corredor energético empieza a abrir una segunda discusión: qué actividades económicas pueden desarrollarse alrededor de la infraestructura destinada a llevar la producción hacia los mercados internacionales.
En ese escenario aparece la futura Zona Franca de Punta Colorada, que la provincia prevé licitar internacionalmente antes de que termine 2026.
La iniciativa incorpora una nueva dimensión al desarrollo de la zona: no solamente transportar hidrocarburos hacia el Atlántico, sino generar condiciones para que alrededor de esa infraestructura puedan instalarse actividades industriales, logísticas y vinculadas con el comercio exterior.
Una Zona Franca junto al nuevo corredor energético
La ubicación es uno de los puntos centrales del proyecto.
Punta Colorada se está convirtiendo en un lugar estratégico para la infraestructura que permitirá ampliar la capacidad exportadora asociada a Vaca Muerta.
La futura Zona Franca se proyecta en las inmediaciones de estos desarrollos y busca aprovechar el movimiento económico que puede generarse alrededor del nuevo nodo energético.
US$10 millones de inversión mínima
El esquema anunciado contempla una concesión inicial de 30 años, con posibilidad de extenderla por otros diez.
Para el futuro concesionario se establece además una inversión mínima inicial de US$10 millones.
La orientación prevista incluye actividades industriales, logísticas, de servicios y operaciones relacionadas con el comercio exterior.
El próximo desafío: qué se instala alrededor de la infraestructura
Una vez construidos los grandes sistemas de transporte y exportación aparece otra oportunidad: utilizar esa infraestructura como punto de partida para desarrollar nuevas cadenas productivas.
Ese es uno de los objetivos planteados para Punta Colorada.
Entre las actividades mencionadas oficialmente aparece incluso la posibilidad de avanzar en desarrollos asociados a la petroquímica, además de otras iniciativas industriales que puedan aprovechar el nuevo escenario energético.
Esto no significa que esos proyectos estén confirmados. Lo que existe actualmente es una estrategia provincial orientada a generar condiciones para atraer ese tipo de inversiones.
De exportar hidrocarburos a desarrollar un nodo productivo
La diferencia es importante.
Una terminal permite almacenar, transportar y despachar producción hacia otros mercados.
Un nodo industrial y logístico puede generar actividad adicional alrededor de ese movimiento: servicios, almacenamiento, operaciones logísticas, comercio exterior y eventualmente nuevos procesos industriales.
La Zona Franca apunta precisamente a formar parte de esa segunda etapa.
Proveedores y PyMEs también entran en el mapa
Para el ecosistema empresarial de Vaca Muerta, uno de los puntos a seguir será qué oportunidades aparecen para proveedores y empresas de servicios.
El proyecto busca que la nueva plataforma pueda ampliar las posibilidades de participación de PyMEs, proveedores y compañías de servicios dentro de las cadenas productivas que se desarrollen en la zona.
Esto podría extender hacia Río Negro parte del mercado de servicios generado alrededor de la expansión energética de la Cuenca Neuquina.
Sin embargo, el alcance concreto dependerá de la licitación, del concesionario que resulte seleccionado y, posteriormente, de las empresas y proyectos que efectivamente se instalen.
Punta Colorada empieza a construir un ecosistema alrededor de Vaca Muerta
La transformación de Punta Colorada está directamente relacionada con una nueva etapa para Vaca Muerta: llevar una mayor parte de su producción hacia los mercados internacionales.
Pero la infraestructura necesaria para hacerlo también puede generar actividad alrededor suyo.
La Zona Franca incorpora esa segunda dimensión.
El interrogante deja de ser solamente cuánto petróleo podrá salir desde la costa rionegrina y empieza a incluir cuánta actividad empresarial podrá desarrollarse alrededor de ese movimiento energético.
Si la estrategia logra atraer inversiones industriales, logísticas y de servicios, Punta Colorada podría convertirse no solamente en una puerta de exportación para Vaca Muerta, sino también en un nuevo punto de actividad para empresas que forman parte de su cadena de valor.





