Una nueva puerta de entrada al desarrollo de Vaca Muerta

El desarrollo de Vaca Muerta no está concentrado solamente en los grandes bloques que ya tienen producción.

Neuquén abrió durante 2026 una nueva etapa de exploración mediante el Plan Exploratorio Neuquén (PEN), un proceso diseñado para incorporar nuevas empresas y avanzar sobre áreas que todavía tienen potencial de desarrollo.

La primera ronda del programa recibió propuestas de 10 empresas para ocho de las 15 áreas que habían sido incluidas originalmente en la convocatoria.

El proceso todavía no terminó: las ofertas están siendo evaluadas por Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) antes de definir las adjudicaciones.

Pero los números de la primera ronda ya muestran el nivel de interés generado.

Más de US$ 410 millones entre bonos e inversión

La apertura de los Sobres B permitió conocer las propuestas económicas de las empresas que habían superado previamente la etapa técnica.

En conjunto, las ofertas representan más de US$180 millones en bonos para el Tesoro provincial y más de US$230 millones comprometidos en inversiones exploratorias.

Eso lleva el volumen anunciado entre ambos conceptos a más de US$410 millones.

La diferencia es importante: los bonos representan pagos vinculados al acceso a las áreas, mientras que la inversión exploratoria está asociada a los trabajos que las empresas se comprometen a realizar para conocer y desarrollar el potencial hidrocarburífero de los bloques.

Quiénes buscan nuevas áreas

Entre las compañías que presentaron ofertas aparecen Phoenix Global Resources-Continental Resources, GeoPark Argentina, Patagonia Energy, Aldyl Argentina, Petroquímica Comodoro Rivadavia, Patagonia Resources, JPM Energía, Ingeniería Multipiping, Selva María Oil y Bentia Energy.

La participación de distintos tipos de compañías muestra uno de los objetivos del proceso: ampliar la cantidad de actores que pueden incorporarse al desarrollo de los recursos no convencionales.

Las áreas que recibieron propuestas son:

  • Corralera Noreste

  • Corralera Noroeste

  • Corralera Sur

  • Águila Mora Noreste

  • La Tropilla I

  • Pampa de las Yeguas II NE

  • Santo Domingo II

  • Chasquivil Sur.

Todavía no hay adjudicaciones

Un punto clave es que las áreas todavía no fueron adjudicadas.

GyP inició la evaluación integral de las propuestas. El análisis considera los trabajos exploratorios comprometidos, los bonos ofrecidos, la regalía incremental y la participación de GyP en las futuras Uniones Transitorias, prevista entre el 10% y el 20%.

La empresa provincial deberá elaborar posteriormente un informe de preadjudicación que será elevado a su Directorio para la resolución correspondiente.

Por eso, los montos conocidos hasta ahora deben interpretarse como ofertas y compromisos propuestos, no como inversiones ya ejecutadas.

¿Qué cambia si entran nuevos jugadores?

La incorporación de nuevas empresas puede ampliar la cantidad de proyectos exploratorios en la cuenca y generar actividad en áreas que todavía no forman parte del núcleo productivo más desarrollado.

Para el ecosistema empresarial, esto también puede significar nuevas necesidades.

La exploración requiere servicios técnicos, equipos, logística, transporte, infraestructura, estudios, ingeniería, mantenimiento y distintos proveedores especializados.

Si los proyectos avanzan hacia etapas de desarrollo, la cadena de proveedores puede ampliarse todavía más.

La segunda ronda ya está en el horizonte

Neuquén también anunció que prepara una segunda ronda del Plan Exploratorio Neuquén.

En futuras convocatorias podrían incorporarse áreas que serán devueltas por YPF, entre ellas Salinas del Huitrín, Loma del Molle, Cerro Las Minas y Cerro Arena.

La provincia había anticipado que la primera ronda tendría adjudicaciones durante octubre y que una segunda convocatoria se desarrollaría durante noviembre.

Esto significa que el mapa de empresas y áreas en Vaca Muerta todavía puede seguir cambiando durante los próximos meses.

Más actores para una cuenca que sigue expandiéndose

Vaca Muerta atraviesa una etapa en la que el desafío ya no pasa únicamente por aumentar la producción de los desarrollos existentes.

También aparece otra pregunta: cuántas nuevas áreas pueden incorporarse y cuántas empresas pueden participar de esa expansión.

La primera ronda del PEN aporta una señal concreta: ocho áreas recibieron ofertas, diez empresas participaron y se comprometieron más de US$230 millones en inversión exploratoria.

Ahora comienza la etapa decisiva: evaluar las propuestas y determinar cuáles proyectos avanzarán.

Para el ecosistema de Vaca Muerta, eso puede significar nuevos operadores, nuevos proyectos y nuevas oportunidades para la cadena de proveedores.