Del petróleo a una matriz productiva más amplia
El crecimiento de Vaca Muerta está generando una discusión que va más allá de la producción de petróleo y gas: qué otras actividades económicas pueden desarrollarse alrededor de los recursos que genera la industria energética.
En Neuquén, una de las respuestas que comenzó a tomar forma está vinculada con la incorporación de nuevas superficies bajo riego.
El Gobierno provincial proyecta una primera etapa de 5.000 hectáreas bajo riego en la región de Vaca Muerta, con la intención de incorporar actividades agrícolas y ganaderas y ampliar la matriz productiva.
La iniciativa contempla producciones como forrajes, olivos, frutos secos, vid y cerezas, además de otras actividades que puedan adaptarse a las condiciones de la zona.
El agua como parte de la planificación
Uno de los puntos centrales del proyecto es la disponibilidad y utilización del recurso hídrico.
Según explicó el Gobierno neuquino, la propuesta contempla captar agua de las denominadas “redes azules” antes de su utilización por parte de las empresas hidrocarburíferas para sus operaciones.
También se analiza la reutilización del agua vinculada con las ciudades de Cutral Co y Plaza Huincul para incorporar nuevas hectáreas productivas.
Esto coloca al agua en el centro de una planificación que busca compatibilizar distintas actividades productivas dentro de una misma región.
¿Qué se puede producir alrededor de Vaca Muerta?
El proyecto plantea incorporar sistemas de riego por pivote y desarrollar producciones que ya tienen antecedentes en otras zonas de Neuquén.
Entre las alternativas mencionadas aparecen:
Forrajes.
Olivos.
Frutos secos.
Vid.
Cerezas.
Producción ganadera vinculada con nuevas superficies productivas.
La lógica es aprovechar infraestructura y recursos disponibles para generar nuevas actividades económicas en territorios que hasta ahora estuvieron fuertemente asociados a la producción hidrocarburífera.
Una nueva relación entre energía y producción
El desafío consiste en que el crecimiento energético pueda convivir con otras actividades.
Vaca Muerta genera infraestructura, actividad económica, empleo y recursos para la provincia, pero también aumenta la necesidad de planificar cómo se utilizan el territorio y el agua.
En ese contexto, los proyectos de riego plantean una posibilidad diferente: que parte de la infraestructura y de los recursos generados por la actividad energética contribuyan también al desarrollo de una economía productiva complementaria.
No se trata de reemplazar la actividad hidrocarburífera, sino de ampliar las actividades que pueden desarrollarse en la región.
El proyecto también mira al largo plazo
La iniciativa de Vaca Muerta forma parte de una estrategia provincial más amplia.
En paralelo, Neuquén proyecta el denominado Corredor del Viento, entre Piedra del Águila y Picún Leufú, con una meta cercana a las 50.000 hectáreas bajo riego. El proyecto apunta a desarrollar producción de forrajes, ganadería y otras actividades agropecuarias.
La planificación muestra que la discusión sobre Vaca Muerta empieza a incorporar una dimensión territorial más amplia.
La pregunta ya no es solamente cuánto petróleo y gas puede producir Neuquén.
También empieza a ser qué puede producir la provincia con la infraestructura, los recursos y las capacidades que genera esa actividad.
Vaca Muerta y una economía que puede diversificarse
El desarrollo energético está modificando rutas, ciudades, logística, servicios e infraestructura.
Ahora también aparece la posibilidad de que ese proceso tenga impacto sobre la producción agrícola y ganadera.
Las primeras 5.000 hectáreas proyectadas bajo riego son, por ahora, una etapa inicial.
Pero muestran una tendencia: el futuro de Vaca Muerta puede involucrar mucho más que petróleo y gas.





