Chevron mueve piezas para mejorar la economía de sus operaciones

Chevron volvió a poner el foco en una de las variables más importantes del negocio petrolero: el costo de mover la producción.

La compañía anunció una serie de acuerdos definitivos con Hess Midstream para modificar contratos en Bakken y establecer nuevas condiciones comerciales en el DJ Basin.

Como parte de la operación, Chevron transferirá su participación y posición de socio general en Hess Midstream, además de activos de transporte de crudo en el DJ Basin. A cambio recibirá US$200 millones en efectivo y un nuevo marco contractual de largo plazo.

El dato central: 50% menos de costo unitario

La compañía espera que los nuevos términos permitan reducir aproximadamente 50% los costos unitarios de midstream en Bakken.

Ese porcentaje explica por qué una operación que a primera vista parece una simple venta de activos tiene en realidad una lógica operativa más profunda.

El objetivo es mejorar la estructura de costos, elevar el retorno sobre el capital empleado y sostener el desarrollo de los activos upstream bajo condiciones más competitivas.

El midstream también define la competitividad

En petróleo y gas, producir es solamente una parte del negocio.

Después hay que transportar, tratar, almacenar y entregar los hidrocarburos.

Todo ese tramo intermedio es lo que la industria denomina midstream.

Cuando los costos asociados a esa infraestructura son altos, pueden afectar directamente la rentabilidad de cada barril producido.

Por eso, mejorar contratos de transporte puede generar un impacto económico comparable al de obtener mejoras operativas dentro del yacimiento.

Chevron intercambia propiedad por eficiencia

La operación muestra una estrategia clara.

En lugar de conservar determinados activos midstream, Chevron priorizó obtener mejores condiciones comerciales de largo plazo para sus operaciones productivas.

Eso implica desprenderse de activos y participaciones, pero al mismo tiempo reducir costos futuros sobre el movimiento de su propia producción.

Es una decisión típica de compañías que buscan concentrar capital en los negocios que consideran más estratégicos.

Bakken sigue siendo un activo relevante

Bakken es una de las principales cuencas shale de Estados Unidos y forma parte de la cartera de producción de Chevron tras la incorporación de activos de Hess.

La reestructuración busca precisamente mejorar la economía de esas operaciones.

Chevron afirmó que las nuevas condiciones deberían fortalecer las ganancias futuras y el retorno sobre el capital empleado.

Qué lectura deja para Vaca Muerta

La noticia ocurre en Estados Unidos, pero tiene una lectura directa para Vaca Muerta.

A medida que una cuenca shale aumenta producción, la discusión deja de estar solamente en cuánto cuesta perforar un pozo.

También empieza a pesar cada vez más cuánto cuesta mover ese petróleo desde el yacimiento hasta el mercado.

En la Cuenca Neuquina ocurre algo parecido.

El crecimiento productivo está obligando a ampliar oleoductos, terminales y capacidad exportadora, porque una parte importante de la competitividad futura dependerá de cuánto cueste sacar cada barril de la cuenca.

Producir más no alcanza si transportar es caro

Vaca Muerta está atravesando una etapa en la que infraestructura y producción deben crecer juntas.

Si la producción aumenta pero la capacidad de transporte queda limitada, aparecen cuellos de botella.

Y aunque exista capacidad suficiente, el costo de utilizarla también influye sobre la rentabilidad.

La decisión de Chevron en Bakken muestra hasta qué punto las grandes petroleras revisan esa ecuación.

No se trata solamente de tener ductos.

También importa cuánto cuesta utilizarlos.

Una señal para la próxima etapa del shale

La primera fase de una formación no convencional suele estar dominada por geología, perforación y productividad.

Cuando el desarrollo madura, aparecen otras discusiones.

Logística.

Transporte.

Procesamiento.

Contratos.

Costos unitarios.

Capital.

Esa evolución ya empieza a verse en Vaca Muerta.

Las grandes compañías están buscando producir más, pero al mismo tiempo mejorar cada tramo de la cadena.

La operación de Chevron en Estados Unidos deja una idea simple: en una cuenca shale madura, ahorrar en infraestructura puede ser tan importante como perforar mejor.