Argentina se encuentra ante una oportunidad histórica para ampliar fuertemente la capacidad exportadora de Gas Licuado de Petróleo (GLP) gracias al crecimiento de la producción en Vaca Muerta, el mayor yacimiento no convencional del país. Según expertos del sector, la desregulación del mercado y la expansión de la producción de líquidos asociados al gas natural permitirían duplicar los saldos exportables en los próximos años.

Qué es el GLP y su importancia

El Gas Licuado de Petróleo (GLP) se obtiene de la separación de líquidos del gas natural y de la refinación del petróleo. Constituye uno de los combustibles más usados en Argentina, con un consumo interno que supera los 2,7 millones de toneladas al año, mientras que la producción total del país duplica ese volumen, generando un saldo exportable significativo.

Impacto de la desregulación de precios

El Gobierno argentino, a través de la reciente normativa de desregulación —que eliminó los precios máximos para la garrafa y dejó al mercado operar sin intervención estatal de precios— habilitó una mayor competitividad en la cadena de valor del GLP. Según estimaciones de la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado (CEGLA), esta apertura no solo estabilizó los márgenes locales, sino que creó las condiciones para que la producción excedente pueda destinarse con mayor fuerza al comercio internacional.

El rol de Vaca Muerta en la expansión exportadora

La producción no convencional de gas en Vaca Muerta está generando un crecimiento sostenido de los líquidos asociados (como butano y propano), que representan entre el 20% y 30% del total de los NGLs (Natural Gas Liquids). Este aumento se traduce directamente en más capacidad de GLP para exportar, especialmente hacia mercados claves de la región como Chile y Brasil.

Proyecciones de exportación

Según CEGLA, si Argentina mantiene su consumo interno aproximado de 1,5 millones de toneladas anuales de GLP y destina un volumen similar al exterior, el excedente disponible —sumado a la producción adicional de Vaca Muerta— podría duplicar su capacidad exportadora en un período de dos o tres años, posicionando al país como un actor más importante en el comercio regional e internacional de este combustible.

Economía regional y valor agregado

Más allá de las oportunidades exportadoras, el crecimiento del GLP también impulsa el desarrollo de nuevas unidades de negocio, como el GLP automotor, usos industriales fuera de las áreas conectadas por gasoductos y soluciones energéticas para zonas aisladas. Estas alternativas podrían aumentar el valor agregado local e impulsar inversiones en infraestructura de distribución y procesamiento.