Vaca Muerta atraviesa una nueva etapa de expansión acelerada, con proyecciones que anticipan un crecimiento de entre 30% y 40% en la producción en el corto plazo.

Un crecimiento impulsado por la actividad

El aumento de la producción está directamente vinculado a niveles récord en la actividad, tanto en la perforación de pozos como en las etapas de fractura.

Estos indicadores son claves porque anticipan el comportamiento futuro de la producción, consolidando el boom del shale argentino.

El shale oil como motor del sector

El petróleo no convencional se consolida como el principal impulsor del crecimiento energético en Argentina.

Las mejoras en eficiencia operativa, técnicas de fractura y desarrollo de pozos permiten aumentar la productividad y posicionar a Vaca Muerta en el mercado global.

El nuevo desafío: la infraestructura

A pesar del crecimiento, el principal límite ya no es la producción sino la capacidad del sistema para transportar y procesar los recursos.

La infraestructura energética comienza a quedar corta frente al aumento de actividad, lo que obliga a nuevas inversiones en transporte, procesamiento y logística.

Un escenario de oportunidades

Este contexto abre oportunidades en sectores clave como logística, midstream e infraestructura, donde la demanda seguirá creciendo.

El futuro de Vaca Muerta dependerá no solo de cuánto produce, sino de su capacidad para sostener ese crecimiento.