Neuquén redefine las reglas para invertir en Vaca Muerta
El gobernador Rolando Figueroa puso el foco en un punto clave para el desarrollo de Vaca Muerta: las inversiones deberán estar acompañadas por generación de empleo local, capacitación y compromiso con la economía regional.
La medida busca ordenar el crecimiento del sector energético y garantizar que el impacto económico llegue directamente a la provincia.
Empleo local como prioridad
Uno de los ejes centrales del planteo es la incorporación de mano de obra neuquina en los proyectos que se desarrollen en la cuenca.
La intención es que las empresas operadoras y de servicios prioricen trabajadores de la región, fortaleciendo así el entramado social y productivo local.
Capacitación y formación: claves para el desarrollo
El gobierno también remarcó la necesidad de impulsar programas de formación técnica que permitan a más personas acceder a empleos dentro de la industria del oil & gas.
Esto abre una oportunidad directa para instituciones educativas, centros de formación y empresas que brindan capacitaciones específicas para el sector.
Un cambio de enfoque en el crecimiento
El planteo marca un cambio: no solo se busca inversión, sino inversión con impacto real en la comunidad.
Presión sobre empresas para integrar proveedores locales
Otro punto importante es el impulso a la contratación de proveedores neuquinos.
Las empresas que operan en Vaca Muerta deberán integrar cada vez más servicios locales, lo que representa una oportunidad concreta para pymes y prestadores de servicios de la región.
Oportunidades para empresas y proveedores
Este nuevo escenario genera un contexto favorable para:
Empresas de servicios industriales
Proveedores logísticos
Consultoras y RRHH
Centros de capacitación
Empresas de mantenimiento y operación
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Un modelo que busca desarrollo sostenible
El enfoque del gobierno apunta a un crecimiento más equilibrado de Vaca Muerta, donde la inversión esté alineada con el desarrollo económico local, la generación de empleo y la formación de talento.
Esto redefine las reglas del juego y obliga a las empresas a adaptarse a un modelo más integrado con la región.




